La displasia de cadera, también conocida como displasia del desarrollo de la cadera, es uno de los problemas ortopédicos más comunes en los perros. Esta afección está causada por una combinación de factores genéticos y ambientales que alteran el crecimiento de los huesos del perro a una edad temprana. La displasia de cadera puede provocar graves problemas de salud e incluso acortar la vida de su perro. En este artículo aprenderemos todo lo que necesitas saber sobre la displasia de cadera en los perros, incluyendo:
Displasia de cadera en perros: respuesta rápida
La displasia de cadera es un problema de desarrollo de la articulación coxofemoral: la cabeza del fémur y el acetábulo no encajan con la estabilidad que deberían. Esa laxitud puede acabar provocando dolor, cojera y artrosis secundaria, aunque algunos perros muestran pocos signos al principio.
En buscadores se consulta mucho por síntomas, tratamiento, operación, grados y dudas sobre perros pequeños. La respuesta prudente es esta: sospecha por cambios de movimiento, confirma con veterinario y radiografías, y decide tratamiento según edad, peso, dolor, grado de laxitud y calidad de vida. El Manual Veterinario Merck resume que muchos perros no necesitan cirugía, aunque puede beneficiar a casos graves o que no responden al manejo conservador.
Señales que justifican una revisión veterinaria
Pide cita si tu perro cojea de atrás, se levanta con dificultad, evita escaleras o sofá, corre juntando las patas traseras, se sienta raro, pierde musculatura en muslos, rechaza paseos o muestra dolor al tocar la zona de la cadera. En cachorros, también conviene vigilar marcha inestable, cansancio rápido o resistencia a jugar.
En caniches, la vigilancia debe adaptarse al tamaño. Un caniche gigante o mediano carga más peso sobre la articulación que un toy, pero un perro pequeño con sobrepeso en caniches también puede empeorar dolor y movilidad. Para señales del día a día sin centrarte solo en displasia, deriva a la guía de movilidad del caniche.
Diagnóstico: por qué no basta con mirar cómo camina
La cojera orienta, pero no confirma el diagnóstico. El veterinario puede valorar dolor, rango de movimiento, masa muscular, laxitud articular y, si procede, radiografías. Dos perros con radiografías parecidas pueden tener dolor distinto, así que el plan debe ajustarse al animal y no solo a una imagen.
Si el perro es cachorro, la edad y el crecimiento del caniche importan: detectar pronto una alteración puede cambiar las opciones de manejo. Si es adulto o senior, también hay que diferenciar displasia, artrosis, lesión muscular, dolor lumbar u otros problemas de enfermedades en caniches.
Tratamiento conservador y cirugía: cuándo se valora cada opción
El tratamiento conservador suele combinar control de peso, ejercicio regular pero no explosivo, suelo menos resbaladizo, descanso cómodo, analgésicos o antiinflamatorios prescritos y rehabilitación cuando el veterinario lo indique. El American College of Veterinary Surgeons señala que las opciones dependen de edad, peso, grado de laxitud, estilo de vida y respuesta a medicación o fisioterapia.
La cirugía no es una única operación ni se decide solo por leer un artículo. Puede haber técnicas distintas según edad, tamaño, gravedad y objetivo: reducir dolor, mejorar función o retrasar artrosis. Por eso conviene evitar presupuestos cerrados o promesas generales: el coste y el procedimiento dependen de la clínica, pruebas, técnica, hospitalización y seguimiento.
Cuidados en casa sin empeorar la cadera
En casa, lo más útil suele ser mantener el peso correcto, evitar saltos repetidos, usar rampas si el veterinario lo recomienda, repartir paseos tranquilos y cuidar la musculatura sin ejercicio brusco. En perros mayores, revisa también la alimentación del caniche en edad avanzada, porque bajar un exceso de peso puede aliviar bastante la articulación.
No mediques con antiinflamatorios humanos ni suplementos al azar. Algunos productos pueden interferir con otros tratamientos o no ser adecuados para todos los perros. Si hay dolor, apatía, incapacidad para levantarse o cojera repentina, la prioridad es valoración veterinaria.
¿Qué es la displasia de cadera en los perros?
La displasia de cadera es una enfermedad en la que las articulaciones de los perros se ven afectadas por el deterioro de los huesos y músculos de la cadera. La displasia de cadera es muy común en los perros de razas grandes, como los pastores alemanes, los Labradores retrievers, los Golden retrievers y los Doberman pinchers, entre otros. También puede darse en perros pequeños como pueden ser los caniches, normalmente cuando el perro tiene sobrepeso. Esta enfermedad afecta a las caderas de los perros. Las articulaciones y los músculos están alterados, lo que provoca una disminución de la estabilidad de las articulaciones. Por ello, los perros con displasia de cadera suelen tener dificultades para caminar, cojean e incluso saltan. La displasia de cadera canina es una enfermedad hereditaria causada por una combinación de factores genéticos y ambientales que alteran el crecimiento de los huesos del perro a una edad temprana.
A continuación, un doctor de la clínica veterinaria AnimalLur nos cuenta todo lo relacionado sobre esta común enfermedad en perros. No te lo pierdas y ¡dale al play!
¿Cuáles son los síntomas de la displasia de cadera en los perros?
Si quieres saber cómo reconocer la displasia de cadera en los perros, tan sólo deberás prestar atención a los siguientes puntos:
- Hay un cambio en la forma de andar de su perro, camina cojeando o es incapaz de caminar correctamente.
- Comienza a mostrar signos de dolor y se aprecia claramente un cambio en el comportamiento (aumento o disminución del apetito, micción frecuente, etc.).
- Si observas que las patas traseras de tu perro se han vuelto más grandes que las delanteras, o por ende, que una o ambas patas son más cortas de lo normal, estarás ante una clara evidencia de que tu perro padece esta afección.
- Lo mismo ocurre con las caderas. En caso de que aprecies que una o ambas caderas son más grandes de lo normal.
- En el supuesto de que notes debilidad en una o ambas articulaciones.
¿Cómo diferenciar la displasia de la artritis en los perros?
La artritis es una condición en la que hay inflamación de las articulaciones, mientras que la displasia de cadera es una condición en la que las caderas están deformadas y defectuosas.
Si notas alguno de los signos anteriores en tu perro, es recomendable que lo lleves al veterinario para que lo examine lo antes posible. También es importante controlar la salud de tu perro, ya que el veterinario podrá identificar cualquier cambio antes de que se convierta en un problema grave.
¿Cómo evitar que su perro desarrolle displasia de cadera?
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- Asegúrate de que tu perro no tenga sobrepeso, ya que esto puede agravar la enfermedad.
- Asegúrate de que haga mucho ejercicio, ya que un perro sano tiene menos probabilidades de desarrollar displasia.
- Asegúrate de que la dieta de tu perro sea equilibrada, ya que esto ayudará a evitar que tu perro tenga sobrepeso y a su vez que obtenga los nutrientes adecuados que necesita.
- Deberás estar atento/a a los signos de la displasia de cadera, ya que un perro genéticamente predispuesto a desarrollar la enfermedad mostrará signos a una edad temprana.
Ponte en contacto con tu veterinario si observas algún signo de displasia de cadera en tu perro, ya que la detección y el tratamiento tempranos son cruciales para evitar que la displasia de cadera se convierta en un problema grave.
Operación displasia de cadera en perros
Si tu veterinario descubre que tu perro tiene displasia coxofemoral, puede recomendar tratamiento conservador, rehabilitación o, si el caso lo requiere, que se valore una cirugía. Una de las técnicas posibles es la ostectomía de la cabeza del fémur (FHO), aunque no es la única opción y debe decidirla el veterinario según el caso. La cirugía se realiza bajo anestesia general. Esto significa que su perro recibirá primero un sedante para calmarlo. A continuación, se le administrará la dosis pertinente de anestesia en función de su peso.
A continuación, el veterinario realizará pequeñas incisiones en la zona de la ingle del animal para proceder a la extracción la cabeza del fémur. Esta es la parte grande en forma de bola de la articulación de la cadera de tu perro. Una vez realizada la intervención quirúrgica, tu perro quedará hospitalizado en la clínica veterinaria para ser vigilado al menos durante 24 a 48 horas.
Post operatorio: Pasos a seguir
- Tras la curación de la cirugía, tu perro deberá permanecer en una jaula para evitar que se mueva demasiado y se lastime las incisiones quirúrgicas.
- Después de que los puntos y las incisiones de tu perro se curen, tendrá que volver lentamente a una dieta normal. La mejor dieta para un perro después de una cirugía como ésta sería una dieta veterinaria.
- Tu perro tendrá que tomar un analgésico después de la cirugía. Su veterinario podrá darle la dosis adecuada y mostrarle cómo administrar la medicación a su perro.
- El animal deberá permanecer sin posar las patas durante al menos una semana para que las incisiones cicatricen.
- Tu perro tendrá que acudir al veterinario después de la operación para asegurarse de que la cirugía haya sido satisfactoria y para comprobar de que la cura de tu perro evoluciona favorablemente y adecuadamente.
Conclusión
La displasia de cadera en los perros es una condición común que puede causar dolor y dificultad para que tu perro camine. Hay formas de evitar que tu perro tenga displasia de cadera asegurándose de que su mantenimiento sea de forma y saludable a través de una dieta adecuada, ejercicio y control de peso. Si tu perro padeciera de esta enfermedad, es de vital importancia que busques tratamiento en un veterinario lo antes posible. Con el tratamiento adecuado, tu perro podrá vivir una vida plena y feliz.
Preguntas frecuentes sobre la displasia canina
Hay un total de 6 preguntas con sus correspondientes respuestas relacionadas con esta enfermedad típica en perros.



