Collares antiladridos para educar correctamente a nuestras mascotas

Existen algunos trucos básicos para educar a nuestro perro. La obediencia de nuestra mascota es fundamental desde que son cachorros para que no traspase los límites y evitemos en el futuro problemas de convivencia. Algunas normas básicas como decirle “no” a determinadas acciones y comportamientos inapropiados como subirse a todos los muebles de la casa, comer plásticos y cualquier cosa que se encuentre a su paso por la calle, o que acuda a nuestra llamada cuando estemos paseando con él y evitemos que se acerque a una carretera y corra peligro, es fundamental. Pero además de la actitud que tenemos que tomar con ellos, también existen productos que ayudan en el adiestramiento de nuestro perro. Los collares antiladridos son uno de ellos.

Estos collares están indicados para perros con tendencia a ladrar continuamente sin motivo aparente en un principio para nosotros y siempre siendo usado bajo la supervisión de un especialista en conducta animal o adiestrador canino.

Antes de usar collares antiladridos: identifica la causa

Un collar antiladridos no debería ser la primera respuesta ante un perro que vocaliza mucho. El ladrido puede aparecer por alerta, miedo, dolor, aburrimiento, exceso de excitación, demanda de atención o dificultad para quedarse solo. Si solo se corta el sonido sin entender la causa, el problema puede seguir por debajo.

Para un caniche, que suele ser sensible y muy pendiente de su familia, conviene observar el contexto: si ladra al timbre, a ruidos del portal, en la ventana, durante el paseo o cuando se queda sin compañía. Si la intención de búsqueda es resolver el ladrido, la guía específica sobre qué hacer si tu caniche ladra mucho encaja mejor que elegir un producto.

Legalidad y bienestar: cuidado con los collares eléctricos

En España hay que distinguir entre un collar convencional y herramientas de castigo. La Ley 7/2023 de bienestar animal prohíbe herramientas de manejo que puedan causar lesiones, incluyendo collares eléctricos, de impulsos, de castigo o de ahogo. Por eso no conviene comprar un dispositivo solo porque aparezca anunciado como moderno o automático.

Además del plano legal, los veterinarios etólogos de AVEPA han desaconsejado los collares eléctricos por sus posibles efectos en bienestar, miedo, frustración y problemas de conducta. En perros pequeños o sensibles, una corrección aversiva puede aumentar la inseguridad aunque el ladrido baje durante un tiempo.

Alternativas antes de comprar un collar antiladridos

Lo más útil suele ser combinar observación, rutina y entrenamiento. Revisa sueño, paseos, estimulación mental, salud dental u oral, dolor, visitas al veterinario y cambios recientes en casa. Si el ladrido aparece por energía mal gestionada, puede ayudar una rutina de ejercicio y descanso en piso; si aparece cuando no hay nadie, revisa primero la ansiedad o aburrimiento cuando se queda solo.

  • Registra durante varios días cuándo ladra y qué ocurre justo antes.
  • Reduce accesos a ventanas o estímulos si ladra por vigilancia constante.
  • Premia momentos de calma en lugar de atender solo cuando ladra.
  • Trabaja llamadas, espera y descanso con pautas de educación amable.
  • Consulta si hay miedo, ansiedad, dolor o empeoramiento repentino.

Cuando hay miedo, castigar el ladrido puede empeorar la asociación con el estímulo. En esos casos, el enfoque debería parecerse más al trabajo gradual explicado para el miedo en cachorros de caniche y al entrenamiento y educación del caniche, no a una corrección automática que el perro no siempre entiende.

Si un profesional lo valora: criterios mínimos

Si un especialista actualizado valora cualquier dispositivo no eléctrico y no lesivo, debería hacerlo dentro de un plan completo: causa del ladrido, duración limitada, ajuste cómodo, supervisión, retirada si aparece miedo o estrés y nunca como sustituto de ejercicio, descanso, socialización o atención veterinaria.

Evita cualquier aparato que prometa solucionar todos los ladridos por sí solo. El objetivo no es silenciar al perro, sino mejorar la convivencia sin dañar su seguridad emocional ni tapar señales importantes.

Preguntas frecuentes sobre collares antiladridos

¿Son recomendables los collares antiladridos para perros?

No deberían ser la primera opción. Antes conviene identificar la causa del ladrido, revisar salud, miedo, aburrimiento, falta de rutina o ansiedad y consultar con un veterinario etólogo o educador canino actualizado.

¿Están permitidos los collares eléctricos para perros en España?

La Ley 7/2023 prohíbe herramientas de manejo que puedan causar lesiones al animal, en particular collares eléctricos, de impulsos, de castigo o de ahogo. Ante dudas, consulta la norma vigente y a un profesional.

¿Qué puedo hacer antes de comprar un collar antiladridos?

Anota cuándo ladra, qué lo dispara, cuánto dura, si ocurre al quedarse solo y si hay miedo o dolor. Con esa información es más fácil trabajar rutinas, paseos, descanso, enriquecimiento y modificación de conducta sin castigar el ladrido.

Tipos de collares antiladridos

Caniche con collar durante una sesión de educación supervisada

En las tiendas especializadas en mascotas encontrarás, collares de diferentes modelos, pero en líneas generales el funcionamiento de ellos consiste en emitir un estímulo cuando el perro ladra para inhibir esa conducta. Los hay que funcionan por ultrasonido, que emite una señal acústica (algunos incorporan regulador y disponen de hasta 5 niveles de impulsos).

Este tipo de collar hace que el can deje de ladrar al emitir un sonido muy auditivo para ellos, por lo que se olvidará de ladrar y se concentrará únicamente en el sonido.

Los collares de spray también son muy efectivos, indicado principalmente para perros pequeños. Cada vez que el perro ladre, el aparato activa un chorro inocuo que le condiciona para que deje de ladrar. Algunos vienen acompañados de un aroma.

Los collares antiladridos inhibidores de conductas se deben emplear bajo la recomendación o supervisión de un etólogo, y únicamente para adiestrar y reforzar el comportamiento de perros que tienen a ladrar con insistencia y ante cualquier cosa.

Además, algunos incorporan mando a distancia de gran alcance que permite enviar señales de adiestramiento a nuestra mascota para aplicar la corrección de inmediato. Algunos de los collares son resistentes al agua, para mayor comodidad y poder usarlos ante cualquier situación. Es importante que no abusemos de estos artilugios y únicamente los utilicemos en casos concretos indicados por el especialista que nos está ayudando con la modificación de conducta de nuestro perro, ya que puede volverse más tímido o sumiso, y no es lo que deseamos para nuestra mascota.

Antes de que pensemos en comprar collares antiladridos para reducir la insistencia de su vocalización, debemos analizar con qué frecuencia y cuándo ladra nuestro perro, con el fin de identificar la causa que lo provoca.

Recuerda que ladrar es una acción propia de los perros, no es de por sí un signo agresivo que muestre falta de adiestramiento o de atención por parte de los dueños. Los perros ladran de manera innata para expresarse y responde a estímulos del medio ambiente. Puede incluso tener un significado más profundo, en el caso de los perros de rastreo, éstos ladran para orientarse.

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